Once años después de iniciada la reforma económica no se ha logrado el necesario despegue y en el plano social se observa un deterioro en las condiciones de vida de la población cubana.
Resulta evidente que la reforma económica comenzada en Cuba hace más de una década no ha logrado sus principales cometidos. La situación del país es bien compleja, y abundan las medidas de todo tipo que buscan una salida al actual panorama.
El programa de medidas recién anunciado por el gobierno cubano colocó a las empresas privadas y la moneda nacional entre los objetivos mejor definidos.
La próxima apertura de un mercado cambiario para la compraventa de divisas por la población probablemente sea el anuncio que mayor expectación causó en los medios, las redes sociales y, sobre todo, entre la ciudadanía cubana, pero no es el único que atrajo atención en el paquete de medidas que recién presentó el ministro de Economía, Alejandro Gil Fernández, ante la Asamblea Nacional del Poder Popular, realizada en la segunda quincena de julio.
En el primer semestre, Cuba recibió cerca de un millón de viajeros, de los cuales solo 682 411 eran visitantes internacionales. Todo indica que no se logrará este año el plan gubernamental de 2,5 millones de visitantes.
Después de dos años en picada agónica, el turismo ha despertado en Cuba en el primer semestre, aunque todavía la tendencia y el escenario global lo mantienen alejado de los planes que el gobierno defiende para el actual año. En cambio, la apertura reciente de líneas aéreas desde varios países, incluido Estados Unidos, suma una señal de aliento.