La despedida de Obama

El Presidente de EEUU intenta prolongar la política para normalizar relaciones con Cuba, cuando le quedan menos de tres meses en la Casa Blanca. ¿Qué novedades traen su reciente Directiva Presidencial y las medidas adoptadas por su gobierno?

Obama intenta hacer irreversible la política emprendida con Cuba hace dos años.

Foto: Archivo IPS-Cuba

La Directiva Presidencial emitida por Barack Obama y las medidas que entraron en vigor esta semana para aliviar el bloqueo económico de Estados Unidos a Cuba causaron gran revuelo en los medios de comunicación del mundo. Más que una señal del alcance real del paso, el alboroto mediático evidencia probablemente la magnitud de una confrontación bilateral heredada desde los tiempos de la Guerra Fría, pero con raíces anteriores en la historia.

Con puntos de vista no siempre coincidentes, las dos partes oficiales manifestaron más bien mesura en sus evaluaciones, en contraste con los rebotes e interpretaciones de la prensa.

Numerosas agencias de noticias y espacios de la web aplaudieron en primer lugar la posibilidad ofrecida a los estadounidenses para importar libremente tabaco, ron y otros productos cubanos, a partir de esta semana. Los viajeros de EEUU tenían un límite de 400 dólares para hacerlo y de ese total, las leyes de su país les permitían adquirir solo cien dólares de ron y tabacos.

Las medidas más recientes de EEUU evidencian el acentuado interés de empresas e investigadores de ese país hacia la industria farmacéutica y biotecnológica cubana.

Las medidas más recientes de EEUU evidencian el acentuado interés de empresas e investigadores de ese país hacia la industria farmacéutica y biotecnológica cubana.

La nueva opción, sin embargo, solo consiente las compras para uso personal. El mercado estadounidense continúa vedado a las exportaciones de la mayor de las Antillas, especialmente si provienen del sector estatal. “Las nuevas medidas en general benefician más a Estados Unidos que a Cuba y al pueblo cubano. La realidad es que el bloqueo persiste”, comentó la Directora General para EEUU del Ministerio cubano Relaciones Exteriores (Minrex), Josefina Vidal.

Aunque son ahora más benignas para las adquisiciones personales, las leyes estadounidenses mantienen la prohibición a sus ciudadanos de viajar a Cuba como turistas. Pueden hacerlo únicamente mediante una de las 12 licencias autorizadas.

Las modificaciones recientes introducidas por los Departamentos del Tesoro y de Comercio abren una puerta interesante solo a la industria farmacéutica de Cuba y esto probablemente constituye una de las ofertas más notorias.

El nuevo paquete de medidas, que entró en vigor el 17 de octubre, autoriza el desarrollo de investigaciones médicas conjuntas entre ambos países, con fines comerciales o no comerciales. A la par, da luz verde a la importación, promoción, venta y distribución en EEUU de esos productos farmacéuticos, una vez que sean aprobados por la Administración de Drogas y Alimentos (FDA). Por consiguiente, admite las transacciones con ese fin ante la exigente FDA.

Las personas y entidades estadounidenses vinculadas con la actividad farmacéutica también podrán abrir cuentas bancarias en Cuba.

Con esta novedad, Washington mira a un sector puntero en el desarrollo y las exportaciones de su vecino. La biotecnología y la industria médico-farmacéutica cubanas han introducido en numerosos mercados productos de su creación, al punto de ubicarse en la avanzada global. El Centro de Inmunología Molecular ha ganado renombre con vacunas y medicamentos para algunos tipos de cáncer, mientras el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) ha incorporado a su amplia cartera el Heberprot-P, exclusivo en el mundo para el tratamiento del pie diabético. Son solo ejemplos recientes.

Vidal, que alabó esta “única excepción” en las prohibiciones para exportar a EEUU, observó que responde a “reclamos de algunas compañías estadounidenses muy interesadas”.

Medios cubanos manifestaron, sin embargo, dudas de que el nuevo paquete de medidas consiga pasar de la letra a los hechos. Sacan cuentas de las trabas que continúan impidiendo a sus empresas operar con dólares en terceros países, pese a que Washington autorizó formalmente el uso de esa moneda.

Además del empinado escalón de la FDA, que exacerba su exigencia ante entidades extranjeras, otra dificultad previsible para entrar en ese mercado puede derivarse de la prohibición en pie para crear empresas mixtas cubano-estadounidense también en el sector farmacéutico y biotecnológico.

En materia de inversiones, este quinto paquete de medidas del gobierno de Obama no aporta cambios: persisten severas restricciones.

El resto de las novedades de este decreto gubernamental, como las facilidades para exportar a Cuba algunos bienes comprados por internet, son de pequeña escala. A juicio de Vidal, “tienen carácter muy limitado”. Solo amplían, dijo, transacciones ya autorizadas. En el sector agrícola, por ejemplo, EEUU podrá exportar artículos como pesticidas o tractores, sin necesidad de pagos en efectivo o por adelantado como ocurría con los alimentos. Y los buques de otros países que toquen puerto cubano podrán llegar a costa estadounidense sin aguardar 180 días.

 Josefina Vidal dijo que la Directiva Presidencial es el primer documento oficial de EEUU que reconoce la independencia, la soberanía y la autodeterminación de Cuba y la legitimidad del actual gobierno cubano.

Josefina Vidal dijo que la Directiva Presidencial es el primer documento oficial de EEUU que reconoce la independencia, la soberanía y la autodeterminación de Cuba y la legitimidad del actual gobierno cubano.

Más impacto, al menos político, pudiera tener la Directiva Presidencial de Política (la PPD-43) que presentó Obama a menos de un mes de las elecciones que ponen fin a su segundo mandato. El documento, que resume el proceso para normalizar relaciones iniciado hace dos años, persigue un fin abiertamente político: garantizar que el camino abierto por el actual mandatario sea “irreversible”, en palabras de la asesora del presidente en asuntos de Seguridad Nacional, Susan Rice. “Guiará –dijo- la política de EEUU hacia Cuba en el futuro”.

El gobierno de la nación antillana se muestra más cauteloso. Josefina Vidal reconoció esta iniciativa como un esfuerzo “para tratar de asegurar en el futuro la continuidad de la política actual, que comenzó el 17 de diciembre del 2014”. Pero solo será así, advirtió en caso de que los presidentes posteriores sigan ese curso. “A lo mejor algunos lo hacen, a lo mejor otros no, a lo mejor en parte, a lo mejor sencillamente la revocan y emiten una directiva totalmente diferente”, explicó.

Esta experta en relaciones entre ambos países, alabó que “por primera en un documento oficial del gobierno de EEUU aparece el reconocimiento a la independencia, la soberanía y la autodeterminación de Cuba”. También –agregó- incluye un reconocimiento “a la legitimidad del gobierno cubano”.

La funcionaria, sin embargo, observó también que la Directiva Presidencial mantiene “un rasgo injerencista”. Ese documento no renuncia a utilizar instrumentos y programas “de corte subversivo”, dijo Vidal, y “no oculta el propósito de promover cambios en el ordenamiento económico, político y social de Cuba”.

La insatisfacción cubana es lógica no solo por la letra de la política. Obama demoró ocho años en aprobar una directiva con tal intención y se decidió cuando faltan menos de tres meses para que un nuevo inquilino –o inquilina- entre en la Casa Blanca. (2016)

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