Detrás de la cámara, ellas toman la palabra
En las últimas décadas ha surgido una generación de realizadoras que reclaman un lugar en el séptimo arte cubano.
Foto: Tomada de Cubacine
Las mujeres cineastas, históricamente relegadas a roles secundarios dentro del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (Icaic), han encontrado en el cine independiente no solo un espacio de resistencia, sino una plataforma para construir sus propias narrativas, desmontar el patriarcado audiovisual y reclamar la cámara como herramienta de transformación social.
El resultado es un cine que se atreve a mirar de frente temas que antes eran tabú: la violencia de género, la maternidad, la diversidad sexual, el racismo, la emigración y el envejecimiento población, entre otros.
Historias con sello de mujer
Dentro de ese itinerario se inscriben cintas como Vestido de novia (2014), la ópera prima de Marilyn Solaya. Este largometraje conquistó premios en festivales de Málaga, La Habana y Nueva York, y llegó a ser nominado al Goya. Ahora la cineasta ha regresado a la ficción con Estrés (2026), un filme que entrelaza cinco historias duras, sin concesiones, sobre la Cuba de hoy.
En la última década, realizadoras formadas en la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños (EICTV), en la occidental provincia de Artemisa, y en la Facultad de Arte de los Medios de Comunicación Audiovisual de la Universidad de las Artes (Famca) aprendieron a tejer alianzas internacionales y a construir sus propias redes de apoyo.
Así, llegaron a la gran pantalla nuevas historias con sello de mujer: Jessica Rodríguez estrenó sus Espejuelos oscuros (2015); Patricia Ramos, El techo (2017) y Magda González Grau, ¿Por qué lloran mis amigas? (2018), por citar algunos ejemplos.
En 2024, Ramos volvió a ser noticia con su obra Una noche con los Rolling Stones, su segundo largometraje de ficción, producido por el Icaic y Mar&Cielo Producciones. De esta forma, la directora ha consolidado una carrera que comenzó con los cortometrajes NaNa (2004), El patio de mi casa (2007) y Ampárame (2009).

Cine femenino y activismo social
El Proyecto Palomas, fundado en 2002 por la documentalista Lizette Vila, lleva más de dos décadas produciendo documentales de activismo social con enfoque de género y derechos humanos.
El 8 de marzo de 2021, con la aprobación del Programa Nacional para el Adelanto de la Mujer, el Icaic fundó su propio Comité de Género. El objetivo es posicionar equitativamente la voz femenina en el cine cubano, crear un observatorio sobre la mujer y la cinematografía nacional, y facilitar espacios de formación con perspectiva de género. Vila fue designada como una de las integrantes del Comité.
En ese mismo 2021, Solaya —una de las voces más activas en la lucha por la equidad dentro de la industria cinematográfica— impulsó junto a otras realizadoras la primera Muestra de Mujeres Cineastas, un evento que buscó visibilizar el trabajo de 78 féminas en distintas especialidades (dirección, producción, edición, sonido, luces).
Acciones del Comité de Género
La Muestra de Mujeres Cineastas, según explicaría Solaya en conferencia de prensa, se insertaba en “un contexto de evidente voluntad del país por aplicar la política cultural y fortalecer la preparación de las mujeres que se gradúan en cualquier esfera relacionada con el cine”.
Pero el Comité no se quedó en las declaraciones de principios. En alianza con el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano y el Proyecto Palomas, lanzó en 2025 la beca del programa “Realizadoras mayores en el cine…por la justicia de género”. Las ganadoras fueron: Mónica Pita y Sucel Lage por el proyecto El octavo día.
El propósito de esa convocatoria fue impulsar y visibilizar la creación audiovisual de mujeres mayores de 50 años, brindando apoyo a proyectos de cortometraje de ficción o documental que aborden la igualdad de género, la diversidad y las múltiples formas de discriminación.
No obstante, la brecha de género en la industria sigue siendo profunda. Las mujeres ocupan menos del 30 % de los puestos de dirección en los largometrajes de ficción producidos en la última década. Y aunque el Comité de Género y las iniciativas independientes están logrando avances, la sostenibilidad de muchos proyectos depende aún de la cooperación internacional y la auto gestión de sus protagonistas.

Laboratorio femenino de creación cinematográfica
Quizás la iniciativa más disruptiva de los últimos tiempos no proviene del Icaic, sino de la sociedad civil. GatoRosafilms, un colectivo de creación audiovisual fundado en 2019 por Rosa María Rodríguez, Lisa María Velázquez y Armando Capó, abrió en febrero de 2024 la convocatoria de La Burbuja Lab, un laboratorio de creación cinematográfica dirigido específicamente a “obreras, artistas y mujeres de cine”. El objetivo es dar visibilidad a proyectos de Cuba, Centroamérica y el Caribe hechos por mujeres.
La primera edición del laboratorio se realizó en la EICTV. Las participantes recibieron talleres intensivos sobre guion, dirección y producción, en un ambiente que combinaba la formación técnica con el apoyo comunitario.
GatoRosafilms, que mantiene alianzas con otros colectivos cubanos y copartes extranjeras, busca con este espacio romper el aislamiento que muchas realizadoras independientes enfrentan en la Mayor de las Antillas.
Nueva miradas femeninas
En un contexto de recursos escasos, donde producir una película fuera de los circuitos institucionales es casi una heroicidad, las cineastas cubanas han aprendido a sortear las dificultades con ingenio y sororidad.
GatoRosafilms ha contribuido a consolidar un momento de efervescencia creativa liderado por directoras que apuestan por la diversidad estética y narrativa. La productora, realizadora y actriz Rosa María Rodríguez, adelantó a IPS detalles sobre varios proyectos en marcha que confirman la vitalidad del cine hecho por mujeres.
Actualmente se encuentra en etapa de posproducción el largometraje documental Las hijas de Saturno, de Lisa María Velázquez Serrano. Según su productora, participarán con el corte de la película en los programas WIP de Curazao y DocValencia.
Paralelamente, Rodríguez finalizó la filmación del largometraje híbrido Arianna, tu Minotauro tiene que morir, que dirigió junto a Arianna Delgado. La directora también se prepara para el rodaje en el mes de noviembre de su ópera prima en largometraje de ficción, La levedad de ella, que a finales de 2025 resultó ganador del fondo del Programa Ibermedia.

La levedad de ella es una coproducción de GatoRosafilms, con España, Mart Films, de México y Ciudad Lunar, de Colombia, protagonizada por Lola Amores, que narra la historia de Nora quien finge un embarazo, cansada de su lucha contra el cáncer, para abandonar el tratamiento médico. Ella ha decidido alejarse de su esposo y le oculta información a su familia para no verla sufrir.
El caso de GatoRosafilms no es un hecho aislado. También se han firmado acuerdos internacionales, como el proyecto de Cine Pobre impulsado por la Universidad de Glasgow y la Universidad de La Habana, que busca empoderar a mujeres de diversas ciudades de Europa y Cuba para crear su propio cine con recursos limitados.
Otras creaciones
Mientras tanto, otras creadoras impulsan sus propios proyectos: Marta María Borrás acaba de grabar su ópera prima Los pasajeros del último viaje; Deymi D’Atri avanza en la posproducción del largometraje documental Toda la vida, ganador de la tercera convocatoria del Fondo de Fomento del Cine Cubano, con producción de Yamila Marrero y Luis Alberto García.
Por su parte, luego de resultar ganadora, en 2025, de la XII edición del Fondo Noruego para el Cine Cubano, Daniela Muñoz Barroso avanza en la producción de su documental M de Mariana, con su productora independiente Estudio ST-Servicios Audiovisuales, con sede en La Habana y Madrid.
Desde la Televisión Serrana, Ariagna Fajardo trabaja junto a Julio Vega en su largometraje documental El lugar y la esperanza, ganador en la modalidad de Desarrollo de Proyecto durante la cuarta convocatoria del Fondo de Fomento. Esta obra fue parte del COOFILM (Residencia artística para mujeres de América Latina y España), Nuevas Miradas y La Burbuja Lab.
A lo anterior se suma la noticia de que Vanessa Batista está celebrando el estreno en el Miami Film Festival de su segundo largometraje documental Calle Cuba (2026, 93 minutos), tras cinco años de trabajo con Dsafía Producciones SpA, una coproducción entre Chile, Cuba y México.
Estas obras confirman el dinamismo de un grupo de realizadoras cubanas quienes, con sus estilos personales y desde distintas regiones del mundo, expanden el mapa contemporáneo del cine femenino insular (2026).
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