Cine cubano dice adiós al Platino 2026

Ninguna de las películas de Cuba aspirantes al mayor galardón del audiovisual iberoamericano, a entregarse el próximo 9 de mayo, permanecen en la lista final de nominadas.

Tras el corte final de las nominadas, Cuba ha quedado sin opciones para los Premios Platino 2026, a entregarse el próximo 9 de mayo.

Foto: Tomada del Sitio web de Premio Platino

El sueño de Platino ha terminado. Fue implacable con el cine cubano el corte que dejó zanjada la lista definitiva de nominados. No puede decirse, sin embargo, que la decisión suscite un gran asombro porque el último año estuvo plagado de estrenos en el ámbito iberoamericano de enorme calidad, refrendados con premios en los festivales más cotizados del planeta.

Como simple muestra, mencionemos la brasileña El agente secreto, con sus lauros de Mejor Director (Kleiber Mendonça Filho) y Mejor Actor (Wagner Moura) en el Festival de Cannes, dos Globos de Oro, el galardón de Fipresci 2025 y tres nominaciones al Oscar. O la sorpresiva Un poeta (Dir: Simón Mesa, Chile), triunfadora en la Camera dʽOr de Cannes, en el Horizontes de San Sebastián y con dos Corales en la última cita de La Habana.

Dentro de una amplia lista de 23 países participantes, Cuba había comenzado con buen paso en la edición de 2026 de los Premios Platino, la número 13, con la inclusión en el catálogo original de preseleccionadas a 4 cintas de ficción, 2 documentales y una serie televisiva. Las apuestas en largo de ficción eran Cinco historias de amor y un bolerón desesperado del director Arturo Santana y Calle 232, de Rudy Mora, más las óperas primas Baracoa de Luis Ernesto Doñas y Malecón de Carlos Larrazabal.

Del realizador de Inocencia, Alejandro Gil, pero de género documental y temática científico social, Ruta ADN Cuba, de 6 capítulos, lidiaba en el acápite de Serie Televisiva. En tanto que la producida por el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (Icaic) y dirigida por Rolando Almirante, Ángel Alderete y Héctor Villar, Mijaín, entraba en Documental.

A su lado, en la misma categoría, se presentó la producción independiente Para vivir: el implacable tiempo de Pablo Milanés, del cubano Fabien Pisani, cuya exclusión del programa del 46 Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana había levantado en diciembre pasado una febril controversia.

Fotograma de Malecón, película de Carlos Larrazabal que logró entrar a la short list en la competencia por el Platino de Opera Prima. (Foto: Tomada Sitio web de Premio Platino).

Un galardón en crecimiento

Con una primera edición en Panamá, en 2014, los Premios Platino del Cine y el Audiovisual Iberoamericano son unos galardones anuales que, según la página oficial del evento, fueron creados por EGEDA (Entidad de Gestión de derechos de los productores audiovisuales) y FIPCA (Federación Iberoamericana de productores cinematográficos y audiovisuales), con el apoyo de las Academias e Institutos de cine iberoamericanos. Su objetivo: promocionar, difundir y acercar la cultura y la cinematografía iberoamericana.

A la zaga aún de premios más añejos y reputados, como los Oscar de la Academia estadounidense o el Goya español, el Platino añora posicionarse como la recompensa mayor y el principal referente de un ámbito cultural que incluye a toda Latinoamérica, España y Portugal, y de una potente industria regional capaz de producir en total más de 1000 películas y series cada año. Varios de esos audiovisuales logran en los últimos tiempos, además, traspasar los consumos locales y llegar a salas internacionales y hasta alzarse con lauros en los festivales de mayor caché.

Para 2026, los Platino seleccionaron la fecha del 9 de mayo y el Teatro Gran Tlachco del Parque Xcaret, en la Riviera Maya del estado de Quintana Roo, México, para la celebración de una gala donde se entregarán los premios en las 21 categorías del evento.

Antes de ese día, ya desde el 16 de abril, se habrán anunciado todos los ganadores. De momento, todavía esperan por el resultado final las 49 obras nominadas (30 películas y 19 series), representantes de 14 países (de los 23 que arrancaron al inicio).

: Dos figuras cubanas: el deportista y el trovador, protagonistas de documentales que optaron al principal galardón del audiovisual latinoamericano. (Foto: Montaje del autor)

Primer round

Aclaremos el procedimiento, que atraviesa por varias etapas. Primero, a partir de las candidaturas presentadas por cada país se crea un listado inicial de obras preseleccionadas. A partir de ahí se va cerrando el cuadro, con la participación de jurados internacionales, y se elabora una short list inicial, de la cual se sacan luego las nominadas por cada categoría. Entre estas, emerge la indiscutible ganadora.

Ahora veamos el camino de las propuestas cubanas, donde la mayoría alcanzó el cupo de a la short list. En la categoría especial de Premio al Cine y Educación en Valores logró perfilarse Calle 232, además de optar en Mejor Guion y otros cuatro apartados. Malecón y Baracoa sobrevivieron en Opera Prima y también pasó la primera en cuatro categorías más (incluido Mejor Actuación masculina) y la segunda sumó en Mejor Música Original.

En cuanto a Ruta ADN Cuba mantuvo sus aspiraciones como Mejor Miniserie o Teleserie y en tres categorías más. Mijaín siguió en la contienda a la Mejor Película Documental. Igualmente, Para vivir quedó vivo en ese rubro.

A partir de ahí, las posibilidades para avanzar hacia las finalistas se tornaron demasiado estrechas.

Ruta ADN Cuba, serie documental que hurga en la genética nacional, le tocó enfrentarse al fenómeno argentino El Eternauta. (Foto: Tomada Sitio web de Premio Platino)

Una pelea cubana contra titanes

La película de Mora encontró de adversarias en el Premio al Cine y Educación en Valores al drama español Sorda (Dir: Eva Libertad), ganador de tres Goya; y la apuesta argentina en los Premios Oscar: Belén (Dir: Dolores Fonzi).

Por su parte, Luis Ernesto Doñas y Carlos Larrazabal encontraron el camino de las Opera Prima minado por la chilena La misteriosa mirada del flamenco, gran premio de Un Certain Regard de Cannes y Coral de ese rubro en La Habana; además de otras notables como la ficción brasileña Manas, de la directora Marianna Brennand; y la popular No nos moverán (Dir: Pierre Saint Martin Castellanos, México).

Tanto la pieza de Almirante-Alderete-Villar, sobre el multicampeón olímpico cubano de lucha, como la de Pisani acerca del gran cantor Pablo Milanes, tuvieron que vérsela contra el retrato del torero Andrés Roca, en la favorita Tardes de soledad, que dirigió el muy reputado Albert Serra y recién ganadora del Goya a Mejor Documental; y también contra la brasileña Petra Costa (Oscar 2020 por Al filo de la democracia) y su Apocalipsis en los trópicos, nominado a los Premios BAFTA.

Para Alejandro Gil no podía ser más arduo el trayecto, teniendo enfrente a dos producciones de Netflix: El Eternauta (Argentina) y Las muertas (México); y a la contrincante española producida por Movistar+: Anatomía de un instante. Basadas las tres en obras literarias mundialmente conocidas.

Luis Alberto García regala una de sus grandes actuaciones en la recién estrenada cinta Estrés, de Marilyn Solaya. (Foto: Archivo IPS Cuba)

Visto en perspectiva

A pesar del anuncio del pasado 20 de marzo, con las películas cubanas borradas del capítulo de las nominaciones y clausurada ya cualquier esperanza de premio, el tránsito por los Platino 2026 debería contemplarse como un hito positivo, dado el repunte que significó con respecto a años anteriores.

La reanimación de la capacidad productiva del Icaic permitió, al menos, estrenar nuevas cintas, llegar al sediento espectador nacional y proyectarse hacia las competencias en el extranjero.

Otra cinta con producción del estatal Icaic, Neurótica anónima, del director Jorge Perugorría, alcanzó a presentarse en el 46 Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano y, recientemente, pasó con buena recepción por el 29 Festival de Málaga, en España. Hace unos días tuvo su premiere la habanera Estrés, una cinta de la realizadora Marilyn Solaya apta para mostrar la realidad cubana en los festivales y pantallas del mundo.

No hay que olvidar, además, que por fuera de la producción institucionalizada en la isla también se hace un cine independiente, donde participan los realizadores nacidos y formados en Cuba, y que igualmente encuentra el sendero para proyectarse en eventos cinematográficos de todo el planeta. También en Malaga exhibió Pavel Giroud, el director de la celebrada La edad de la peseta (2006), un nuevo largometraje suyo de ficción, Comandante Fritz, producido entre España y Alemania.

La profundización de la crisis económica y el descalabro energético que hoy se afronta en Cuba ha puesto en jaque la continuación de los proyectos cinematográficos en curso. Esa situación afecta al realizador de Bocaccerías Habaneras, Arturo Sotto, en la filmación de Tengo una hija en Harvard. Mientras, luego de contar con apoyos del Fondo de Fomento para el Cine Cubano, la Embajada de Noruega y WajirosFilms, la productora independiente GatoRosaFilms y el director Armando Capó acaban de sacar el largometraje El regresado, cuyo estreno mundial tuvo lugar este mes de marzo en el 43 Festival Internacional de Cine de Miami.

Dejada atrás la experiencia del Premio Platino 2026, queda entonces la perspectiva de un cine hecho por cubanos y con historias cubanas, que no se detiene, persiguiendo el rastro de su identidad y su memoria, y el registro de su presente, para ofrecer competencia en los eventos cinematográficos del mañana (2026).

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