Embarazo adolescente sigue creciendo en Cuba, alertan especialistas

La tasa de fecundidad es de 51,6 casos por cada mil adolescentes, según datos oficiales.

La oriental provincia de Granma es hoy la de mayor fecundidad adolescente, indicó el panel. 

Foto: Jorge Luis Baños_IPS

La Habana, 23 may.- Expertas propusieron revisar el problema en cada territorio y las fallas en la educación sexual para reducir la alarmante tasa de embarazo adolescente Cuba, en el espacio Foro Permanente del no gubernamental Centro Oscar Arnulfo Romero (OAR).

Las investigadoras Natividad Guerrero, del estatal Centro Nacional de Educación Sexual; Eniuska Hernández, de la Universidad de La Habana; y Odette del Risco, del Centro de Estudios de la Juventud, conformaron el panel, que en la edición de mayo habló sobre Miradas jóvenes al valor de la maternidad y la paternidad.

Cuba ostenta 99 por ciento de escolarización en la franja adolescente, mientras la tasa de fecundidad es de 51,6 por cada mil muchachas en esas edades, informó Guerrero, en la actividad realizada el pasado 19 de mayo.

La psicóloga detalló que, según las últimas estadísticas, 67 por ciento de las muchachas entre 15 y 19 años dicen que usan algún método anticonceptivo y 16 por ciento de ese grupo aseguran estar casadas o unidas.

En su exposición, que analizó resultados de diferentes instituciones cubanas, Guerrero incluyó además cifras relacionadas con el aborto para mostrar las dimensiones del problema.

Indicó que del total de las regulaciones menstruales (método terapéutico que puede ser usado como abortivo) realizadas en esa franja, 68,8 por ciento dieron positivo al embarazo.

La oriental provincia de Granma es hoy la de mayor fecundidad adolescente, luego de que la también oriental Las Tunas tuviera el indicador más elevado durante seis años, especificó.

Guerrero llamó la atención sobre la inestable disponibilidad de anticonceptivos.

“Se afirma que existe una cobertura completa, sin embargo, la juventud va a la farmacia y no encuentra el condón. Si la misma situación se repite, luego no regresa más”, insistió.

Por otra parte, Matilde Molina, investigadora del Centro de Estudios Demográficos, llamó a mirar a cada municipio.

Ejemplificó que La Habana tiene una tasa de 39 embarazos por cada mil muchachas, pero uno de sus municipios, San Miguel del Padrón, sobrepasa la tasa nacional, con 57 por cada mil adolescentes, y se equipara a los registros de las provincias orientales.

La psicóloga Mareleen Díaz, de OAR, llamó a reconocer los problemas que ha enfrentado en los últimos tiempos la educación sexual, como un primer paso para trabajar el asunto de manera adecuada y lograr el comportamiento responsable de muchachos y muchachas.

La importancia de la comunicación de estos temas en la familia y la necesidad de prepararla de modo que pueda esclarecer las inquietudes sobre sexualidad y relaciones de pareja, orientó el debate hacia la urgencia de intensificar mensajes y campañas sobre estos asuntos.

A juicio de Molina, dada la heterogeneidad de percepciones, es preciso particularizar los mensajes y las políticas públicas, en correspondencia con las características de los territorios, zonas urbanas y rurales.

Según Odette del Risco, estudios realizados arrojan diferencias entre mujeres y hombres en cuanto a la situación conyugal, la tenencia de hijos y la planificación de estos, que muestran cómo se reproducen estereotipos en el ámbito de la sexualidad y la pareja.

Alertó que se rejuvenece la edad de inicio de las relaciones sexuales y las uniones consensuales, pero las juventudes aspiran a postergar la maternidad y paternidad.

Un estudio realizado con 60 parejas de estudiantes de la educación superior arrojó que, si bien la totalidad desea tener hijos, piensan solo en ser padres cuando hay retrasos menstruales o contactos con niños pequeños, entre otras situaciones.

También condicionan la maternidad/paternidad  a alcanzar la madurez y tener condiciones materiales para la crianza.

El estudio mostró que durante el embarazo, por no ocasionar disgustos, quedan muchos asuntos pendientes por tratar entre la pareja.

Durante ese período, reveló, las mujeres son mediadoras en las relaciones entre sus parejas y sus familias de origen, los muchachos muestran preocupación por el desarrollo y el nacimiento del bebé y ellas desean que ellos estén en el momento del parto, entre otras actitudes. (2016)

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