Ninguna de las películas de Cuba aspirantes al mayor galardón del audiovisual iberoamericano, a entregarse el próximo 9 de mayo, permanecen en la lista final de nominadas.
El sueño de Platino ha terminado. Fue implacable con el cine cubano el corte que dejó zanjada la lista definitiva de nominados. No puede decirse, sin embargo, que la decisión suscite un gran asombro porque el último año estuvo plagado de estrenos en el ámbito iberoamericano de enorme calidad, refrendados con premios en los festivales más cotizados del planeta.
Conversación con Osmanys Sánchez Arañó, director del documental Jíbaro (2023), sobre su trabajo reciente y otras particularidades del ámbito audiovisual cubano.
En las profundidades de la Sierra Maestra, en el oriente cubano, Osmanys Sánchez Arañó (Palma Soriano, 1972) dirige un equipo de realizadores cuyo nombre ya es una declaración de principios: ManiguaFilms. Su escenario es la ruralidad cubana y protagonizan, desde la creación audiovisual independiente, un cine crítico y de denuncia social. Aunque los protagonistas reales de sus documentales son los personajes y sus historias.
En este 2026 se celebra el centenario de uno de los más grandes artífices del cine cubano y también los 65 años de El joven rebelde, filme icónico de este realizador.
Este podría ser el año de Julio García-Espinosa si repasamos los aniversarios que, como buenas excusas, invitan al reencuentro con su obra cinematográfica y teórica. El primero, y el que engloba a todos, es la celebración de su centenario, específicamente el 5 de septiembre.
Dos largos de ficción han concluido el proceso de postproducción mientras un nuevo rodaje comienza en medio de la compleja situación económica de Cuba.
Los cineastas cubanos siguen soñando con ver materializadas sus historias en la pantalla grande pese a unas limitaciones económicas y tecnológicas que implican la entrada en una etapa de reorganización, y de acogimiento al lema de “resistencia creativa” enarbolado por el discurso gubernamental.