El fortalecimiento y dinamización de las empresas es condición esencial en todo plan o programa de desarrollo.
Las difíciles circunstancias en que se desenvuelve la economía cubana, en tiempos de pandemia, y con transformaciones desde 2011 a las que se añaden ahora los recientes cambios en el enfoque sobre el trabajo por cuenta propia y la puesta en práctica del Ordenamiento Monetario -este con todas sus implicaciones y ajustes en la marcha- complejizan todavía más el manejo simultáneo de dos dimensiones: la urgencia y la importancia.
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) alerta que el menor flujo de turistas afectará negativamente el crecimiento económico y el empleo en la región.
Con parte de los hoteles vacíos, el tiempo se emplea en mantenimiento y pintura para mejores momentos; otros, alojan a los pocos visitantes internacionales o nacionales que regresan al país y se hospedan durante seis días de aislamiento.
La oferta de medicamentos se suma a las áreas más urgidas de atención en las condiciones de vida de la población.
Desde el propio triunfo de la revolución cubana, el gobierno declaró el derecho de toda la población al acceso a un sistema de salud pública gratuito y universal. Este es, sin dudas, uno de los mayores logros sociales y una de las conquistas más importantes que ha caracterizado al sistema social cubano. Para hacer efectivo los propósitos de universalidad y gratuidad en 1961, se fundó el Ministerio de Salud Pública y en 1969 se creó el Sistema Nacional de Salud.
Los cambios anunciados son parte inseparable de las transformaciones necesarias del modelo económico, tanto en curso como pendientes de implementar.
Hace pocos días, los medios nacionales anunciaron la próxima promulgación de una nueva normativa sobre el Trabajo por Cuenta Propia (TCP) con el propósito declarado de dar un impulso más resuelto a este actor económico, lo que se une a otras medidas como la inserción del sector no estatal en el comercio exterior.