El cine independiente cubano tiene su jueves

En el estudio de La Habana Vieja del artista Yornel Martínez y con la curaduría del museólogo Demián Rabilero, un espacio reciente abre nuevos caminos para la exhibición del audiovisual nacional.

En las redes ya se vuelve habitual encontrar carteles como este para anunciar las distintas ediciones del espacio “Jueves de Boca a Boca”

Foto: Cortesía de Demián Rabilero

Si es jueves, a las cuatro de la tarde, y andas por la Habana Vieja. Si atraviesas la fachada decadente de uno de los edificios aledaños al morisco (y también decadente) Palacio de las Ursulinas, subes la escalera y caminas entre paredes inundadas con el sello del grafitero The Happy Zombie. Si atraviesas el patio interior del edificio, avanzas por el pasillo de la derecha y encuentras gente delante de una puerta. Entonces, quédate ahí y espera a que Yornel Martínez Elías abra su apartamento y Demián Rabilero ofrezca la bienvenida.

Haz llegado a “Jueves de Boca a Boca”, espacio que se presenta como “una mirada museológica a los modos de producción audiovisual en Cuba”. Ahora mismo, esta es una oportunidad única dentro de la isla para conocer ese cine independiente, alternativo, underground, hecho por nacionales, que difícilmente puede encontrarse en circuitos de exhibición tradicionales y muestras institucionales, y del cual apenas se habla en los medios de comunicación.

En su perfil de Facebook, Martínez Elías explica en detalles lo que viene ocurriendo en su estudio desde el pasado 12 de febrero. Dice que la “curaduría pone foco en las distintas maneras de producir cine en la Cuba actual y hace explícitas ciertas interrogantes que orbitan del centro a la periferia y viceversa: ¿Qué criterios –económicos, políticos, culturales– han condicionado la autonomía creativa para hacer cine en Cuba? ¿Hacia dónde apunta la denominación “cine independiente”? ¿Cómo se produce una película?, ¿Dónde se exhibe? ¿A qué públicos va dirigida?”

Todo el público que quepa en la sala del estudio de Yornel Martínez asiste a escuchar a los invitados y ver sus obras. En la foto, el día que estuvieron presentes la productora Rosa María Rodríguez y el director Armando Capó (Foto: Cortesía de Demián Rabilero).

Los invitados del jueves

El destacado artista visual indica que ese cine sumergido “expresa un estado tremendo de vitalidad y cuenta con una gran libertad de gestión”. También alega: “Me enorgullece haber podido acoger en mi estudio a tantas personas talentosas e increíbles y poder colaborar con un proyecto tan potente. Gracias a todos los que se han sumado a esta aventura, en particular a Demián como organizador y colega, y a todos sus invitados”.

El recuento de realizadores con oportunidad de mostrar su obra a través de este espacio ya se torna amplio: Jorge Molina, Miguel Coyula, Daniel Saucedo, Yamila Marrero, Rosa María Rodríguez, Armando Capó, Gretel Marín, Raydel Araoz, Edgar Pérez, Gretel Alvisa, Aria Sanchez y Marina Meira, Reude R. Díaz, el colectivo Champola Films, la venezolana Rosana Matecki, William Sabourin, Televisión Serrana y Aihnoa Ordoñez.

El 21 de mayo tocó el turno a la productora independiente Champola Films y la exhibición de su largometraje Antes que llegue el ferry. En esta sesión de “Boca a Boca”, Altercine IPS hizo acto de presencia para reportar sobre lo ocurrido y conversar luego con su gestor Demián Rabilero.

Un público compuesto mayormente por jóvenes vinculados al mundo del audiovisual y la comunicación se acomoda como puede dentro de los límites reducidos de la sala del apartamento. Entre el suelo y los pocos muebles, se ubican para mirar a la pantalla colocada al fondo mientras la casa brinda café.

Antes, y también después de la proyección, el museólogo Rabilero conversa con sus invitados, interesado especialmente en las condiciones de realización de la película.

Es habitual que el curador y organizador del espacio establezca un diálogo con los realizadores presentes. Aquí, Demián Rabilero conversa con Juan Caunedo (izquierda) y Vladimir García (derecha) sobre Champola Films y la película Antes que llegue el ferry (Foto: Cortesía del autor).

La muestra del día

Muchas cosas hacen inusual a Antes que llegue el ferry. De entrada, fue compuesta a seis manos, aunque sólo cuatro de ellas estaban presentes en el encuentro: las de Juan Caunedo, realizador español residente en Cuba, y las del especialista en animación Vladimir García. Faltaba el pintor y video artista Raúl Escobar. Esa diversidad de formaciones e intereses, se hace ostensible en esta cinta que obtuvo en 2017 la Mención Especial de Cine en Construcción del Festival Internacional de Cine de Gibara y al año siguiente tuvo su presentación en el propio evento. Como explicaron los creadores, no se sacrificó el criterio de ninguno y bebieron de toda esa confluencia sin miedo de que les saliera una película caótica. Rodada en la era de Obama y el acercamiento entre Cuba y Estados Unidos, con la vorágine de expectativas y realidades emergentes en ese tiempo, pensaron que “la realidad cubana es un caos, vamos a ponerla como un caos”. Al decir de Caunedo, hicieron la película imaginando “un retrato hipersurrealista de Cuba en la era del reggaetón”.

Antes que llegue el ferry es una atrevida combinación de formatos, donde se mezclan documental, animación y ficción con actores. Hay buscavidas verdaderos ―hoy les diríamos emprendedores― haciendo gala de su picardía e ingenio, un episodio de cine de superhéroes plasmado con técnicas de animación y una ensalada de peripecias más, defendidas por un elenco de lujo (Enrique Molina, Luis Alberto García, Jazz Vilá, Yordanka Ariosa).

A destacar: la historia de la pandilla que extorsiona a todo un barrio con la recogida de la basura; y una de ciencia ficción, donde un extraterrestre vivirá un día en La Habana bajo apariencia de “yuma” (turista extranjero). También es loable la presencia de secuencias filmadas en locaciones capitalinas poco comunes dentro del cine cubano (Alamar, La Corea, Guanabacoa).

Incomprendida en el momento de su estreno, esta película luce a la medida para el instante presente y, sin dudas, merece volver a ser vista y revalorizada.

Antes que llegue el ferry (2018) es una cinta “caótica” (según sus propios creadores), que combina registros del documental, la animación y la ficción con actores (Foto: Cortesía de Champola Films).

De la guanábana al cine

La exhibición del audiovisual es solo una fracción de lo que ofrecen estos jueves. Es importante además la retroalimentación con las vivencias de los invitados acerca de cómo se las han arreglado para hacer su cine. Rabilero incita a Jorge Caunedo y Vladimir García para que cuenten cómo se montaron Champola Films, la productora que aparece en los créditos de la película.

“Al principio estábamos por nuestra cuenta, lo que pensábamos era buscarnos la vida, pagarnos los frijoles”, confiesa Caunedo. Y García explica: “La personalidad jurídica no aparece hasta el 2019, pero en el año 2012, o 2013, se dio una oportunidad con la apertura hacia el sector privado”.

El español buscaba asentarse en La Habana y el cubano venía de ganar experiencia en la televisión. Juntaron los equipamientos de ambos, empezaron a buscar un mercado al que ofrecer sus servicios y a definir una identidad de empresa. “Cuando nos reuníamos en la casa, siempre estábamos refrescándonos con jugo de guanábana y por eso nos pareció ideal ponernos ese nombre de Champola Films”, cuenta García.

El animador amplía: “Conformamos un dossier en DVD y bajo la cobertura institucional de la ACAV (Asociación Cubana del Audiovisual), empezamos a tocar puertas y aparecieron los primeros clientes”. “Nos pasamos como dos años haciendo solamente esas cosas alimenticias”, rememora Caunedo. Luego mostrarían algunos de esos spots publicitarios y de campañas, que hicieron para entidades como RTV Comercial.

Ellos hacían estos trabajos “para sufragar gastos”, pero con la aspiración de realizar sus proyectos personales. Cuando se les unió un tercer amigo, Raúl Escobar, decidieron hacer algo juntos y así construyeron el universo ficcional de Antes que llegue el ferry, con la intención de “dirigirlo entre los tres y pasarlo bien”. Hoy, además del paso por varios festivales, han logrado que la cinta llegue hasta plataformas online como MUBI.

Numerosos invitados han llegado ya hasta el espacio “Jueves de boca a boca”. Uno de ellos fue Miguel Coyula, quien presentó sus Crónicas del absurdo (Foto: Cortesía de Demián Rabilero).

Boca a boca con Demián Rabilero

No hace tanto que Rabilero desembarcó en La Habana y ya da qué hablar. Es asombrosa la inquietud de este nacido en Santiago de Cuba, en 1972, que se graduó de derecho, después alcanzó reconocimiento como poeta y crítico, con varios libros y premios; y emergió en 2006 como realizador audiovisual con el cortometraje Temporal y la movida santiaguera del Cuban Underground Cinema.

Al Museo de la Imagen que creó Bernabé (Bebo) Muñiz Guibernau y se oficializó desde 1992, llegó Demián Rabilero como especialista principal en 2018. Él le amplió el nombre hasta su denominación actual de Museo de la Imagen y el Sonido y se convirtió en su director en 2020. En la etapa bajo su mando, logró insertar a esa institución en el emblemático Festival del Caribe santiaguero, con una Muestra de Cine Caribeño (2022); y creó las Semanas de Audiovisuales, con periodicidad anual.

Hasta que el pesado brazo de la censura cayó sobre Rabilero, en abril de 2024, y fue separado de su puesto de trabajo por haber exhibido en el Museo unas obras que “no se ajustan a la política cultural del país”, realizadas por integrantes de la Asamblea de Cineastas Cubanos, “organización no reconocida por el Estado cubano”.

Hoy, el santiaguero se reinventa en el escenario capitalino, con una propuesta que parece llenar el vacío dejado desde 2020 por la extinción en 2020 de las Muestras de Cine Joven para el cine independiente cubano. Sin embargo, en su visión personal, Demian Rabilero apunta que “la base teórica de estos jueves descansa en el concepto de la filosofía de lo museal y en la consideración de la museología como un arte”. Y argumenta desde su faceta de museólogo:

“Por tanto, el espacio se considera como un performance o happening donde todo elemento, ya sea el invitado, el espectador o los filmes a exhibir, forman parte de la pieza museológica que en este caso podríamos titular ʽjueves de boca a bocaʾ(nombre sugerido por la realizadora Gretel Alvisa). Siempre hay que tener en cuenta que el museo no es un punto geográfico, sino que viaja con el museólogo, en este caso el artista” (2026).

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