Cine independiente cubano: imagen y racialidad
El cine independiente se ha interesado en una zona omitida por el discurso oficial: las desventajas de ser una persona negra en Cuba.
“Estas ramas oscuras movidas por los sueños”.
Nicolás Guillén (El apellido)
Terminada la década del setenta del siglo XX, la industria cinematográfica cubana se aleja de aquella temática racial que puso énfasis en el sujeto negro, en su pasado como esclavo –El otro Francisco (Sergio Giral, 1974) o La última cena (Tomás Gutiérrez Alea, 1976)- y en su integración en la nueva sociedad –Una isla para Miguel (Sara Gómez, 1968). Leer más




